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Quiero hablarte de amor

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Adoptemos el cambio a nuestras marcas y utilicemos estrategias emotivas y creativas que no tengan miedo de usar la correcta definición de amor.

by Carla Chávez / carla@blck.mx
3 min de lectura

Nos definieron amor y luego le otorgaron etiquetas que ni ellos mismos entendían para hacerlo más entendible, cuando por definición amor no debería entenderse por tratarse sin más de un sentimiento puro. Después vinieron las instrucciones de uso: cómo, cuándo y a quién se debía amar. Nos pautaron una edad, nos categorizaron sin pedirlo ni quererlo y nos dieron toda una lista de contraindicaciones, aquello que no debíamos hacer ni de chistecito.

El otro día escuché a una persona decir “¡Mira qué vergüenza! Par de depravadas” mientras ruborizada y algo molesta le tapaba los ojos a un pobre niño que aún no podía entender por qué dos mujeres se tomaban de la mano. ¡Qué delito!

Y ¡vaya! es que nos jodieron, con todo lo que no se podía hacer, dejaron poco lugar para lo que sí. Nos enseñaron a mirar para otro lado y a murmurar, porque lo de juzgar ya nos venía de forma natural.

Hace unos años en el colegio nos hablaron del amor e intentaron regalarle un nuevo significado a esa definición. Una que daba lugar a toda clase de relaciones. Entonces creímos que la cosa iba para el otro lado, pensamos en una mejora, una utopía que dejaba a cada quien ser lo que quería, sin tapujos ni reservas.

Para apoyar el cambio se crearon organizaciones, asociaciones y grupos diversos que se jactaban de formar parte de la nueva era: la del avance hacia la libertad. Y, ¿cómo no? la verdad está de mala pata que nos controlen hasta en el sentir. Las marcas no se quedaron atrás, con sus alcances se convirtieron en portavoces de la causa y se unieron a la lucha.

Está de mala pata que nos controlen hasta en el sentir

Coca Cola llegó a la raíz con Love Has No Labels, y es que no hay mejor manera de mostrar que todos somos iguales que con una radiografía que demuestra que al final nos forma una estructura ósea, no muy distinta que la del colega que se sienta a nuestro lado en la oficina o la señora que prepara nuestro desayuno. Al final todos podemos amar a quien nos plazca.

Doritos lanzó una edición especial de packaging junto a una estrategia atrevida en redes sociales, donde destacó la igualdad ante la diversidad y que sirvió para recaudar fondos para una ONG que lucha contra la discriminación a la homosexualidad.

Sabemos que también ha habido fallas como la de la multinacional refresquera que intentó decirle al mundo “Yo también soy incluyente, yo también soy…o ¿cómo era? Porque si bien la marca invirtió y contrató a un famosísimo buffet, al final no tenía idea de lo que quería decir, hicieron el trabajo por cumplir, sin investigar, analizar o ser críticos antes de hablarle al mundo sobre su postura y esto, como suele pasar, repuntó en odio y comentarios negativos en redes sociales.

JC Penny lo hizo de manera directa con un comercial que fue atacado por incluir a una pareja del mismo sexo, no se arrepintieron y para su siguiente campaña contrataron a Ellen como spokesperson lo que reafirma su postura ante todo lo anteriormente dicho. Bud Light fue firme sin entrar en detalles con una postura clara, celebremos el amor lo que lo vuelve adecuado y en su caso menos expuesto a odio. Eso pasa cuando una campaña es estudiada, bien planificada y ejecutada de acuerdo a los pilares de la marca.

Queremos crear conciencia sobre la importancia de realizar una estrategia de marketing adecuada a las necesidades de cada marca. Por eso contamos con una metodología que utiliza la data y la traduce en información útil para elaborar campañas creativas y con un sentido crítico, lo que las ayuda a mantenerse en contacto con las necesidades de sus clientes.

Es cierto que tenemos un largo camino por delante si queremos funcionar como portavoces de las causas, primero debemos estudiarlas, entenderlas, adoptar posturas y defenderlas para actuar y apoyar a los ideales que queremos representar.

Tenemos que ser capaces de informarnos antes de hablar, de evitar la discriminación, de emitir comunicados o, peor aún, de elaborar una campaña mal intencionada que nos deje con las secuelas de una mala investigación y acciones precipitadas. Adoptemos el cambio a nuestras marcas y utilicemos estrategias emotivas y creativas que no tengan miedo de usar la correcta definición de amor.

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